- PROBLEMÁTICA
El agua es un elemento esencial
para el desarrollo de las actividades humanas, productivas, industriales y agrícolas
los cuales se han ubicado y desarrollado, preferentemente, cercanos a
una fuente de agua y a falta de ella van emigrando a otras zonas más favorables
para su subsistencia. El recurso Hídrico es de vital relevancia en zonas de
clima árido, donde una gota es sinónimo de vida.
El agua ha pasado de ser un bien libre e ilimitado a constituirse en un recurso cada vez más escaso. Actualmente la entidad rectora del Recurso Hídrico SENAGUA; “considera que el agua es un derecho humano, un patrimonio estratégico de uso público y un elemento fundamental en el desarrollo sostenible del país, la Secretaría Nacional del Agua realiza planes y proyectos para brindarle al país alternativas de solución para la conservación del recurso agua a corto, mediano y largo plazo”.
SENAGUA; a través de un estudio del balance de agua, determino
que aproximadamente el 55% del país presenta exceso hídrico en la Región Amazónica,
mientras que 44% presenta un déficit hídrico, que corresponden principalmente a
la región Costa (Guayas, Manabí, Santa Elena, El Oro, Puná) y en la Sierra
sobre todo a la zona de Loja.
La disponibilidad de agua en el
Ecuador puede variar 4 320 000 Hm3 en estación lluviosa, en cambio
en la estación seca hasta 146 000 Hm3, la precipitación media anual
asciende a 2 274 mm, pero la distribución espacial y temporal es muy diversa.
La mayor parte del agua utilizada proviene de los recursos superficiales, sus
principales usos son: riego 82%, uso doméstico 12% y uso industrial 6% En los
últimos años, se ha registrado una disminución de las precipitaciones en el
país y las provincias de Manabí Santa Elena, Bolívar y Loja han sido las más
afectadas; algunas incluso entraron en emergencia. (CNRH 2006).
La FAO (Organización de las
Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) señala que para el 2030
los países en desarrollo podrán aumentar la producción en un 33 % pero
utilizando tan solo 12% más agua; es decir con nuevas y más eficientes tecnologías
de riego que significan un menor desperdicio y la optimización del recurso; el
reto queda para los profesionales del campo de la ingeniera agrícola en el
ámbitos de Suelos – Aguas, es de vital importancia de saber cómo aprovechar el
uso racional del agua para los campos agrícolas.
Los recursos hídricos existentes en nuestro país destinados al riego,
por la falta de un buen sistema del mismo que optimize este elemento vital es
desperdiciado, llegando a ser utilizado por la planta solo un 45% (Fuente: FAO
1994) del total de agua suministrada al cultivo y distribuida dentro los
sistemas de riego tradicionales.

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