sábado, 18 de abril de 2015

RIEGO EN ECUADOR

  1. PROBLEMÁTICA
El agua es un elemento esencial para el desarrollo de las actividades humanas, productivas, industriales  y agrícolas  los cuales se han ubicado y desarrollado, preferentemente, cercanos a una fuente de agua y a falta de ella van emigrando a otras zonas más favorables para su subsistencia. El recurso Hídrico es de vital relevancia en zonas de clima árido, donde una gota es sinónimo de vida.


El agua ha pasado de ser un bien libre e ilimitado a constituirse en un recurso cada vez más escaso. Actualmente la entidad rectora del Recurso Hídrico SENAGUA; “considera que el agua es un derecho humano, un patrimonio estratégico de uso público y un elemento fundamental en el desarrollo sostenible del país, la Secretaría Nacional del Agua realiza planes y proyectos para brindarle al país alternativas de solución para la conservación del recurso agua a corto, mediano y largo plazo”.

SENAGUA;  a través  de un estudio del balance de agua, determino que aproximadamente el 55% del país presenta exceso hídrico en la Región Amazónica, mientras que 44% presenta un déficit hídrico, que corresponden principalmente a la región Costa (Guayas, Manabí, Santa Elena, El Oro, Puná) y en la Sierra sobre todo a la zona de Loja.

La disponibilidad de agua en el Ecuador puede variar 4 320 000 Hm3 en estación lluviosa, en cambio en la estación seca hasta 146 000 Hm3, la precipitación media anual asciende a 2 274 mm, pero la distribución espacial y temporal es muy diversa. La mayor parte del agua utilizada proviene de los recursos superficiales, sus principales usos son: riego 82%, uso doméstico 12% y uso industrial 6% En los últimos años, se ha registrado una disminución de las precipitaciones en el país y las provincias de Manabí Santa Elena, Bolívar y Loja han sido las más afectadas; algunas incluso entraron en emergencia. (CNRH 2006).

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura) señala que para el 2030 los países en desarrollo podrán aumentar la producción en un 33 % pero utilizando tan solo 12% más agua; es decir con nuevas y más eficientes tecnologías de riego que significan un menor desperdicio y la optimización del recurso; el reto queda para los profesionales del campo de la ingeniera agrícola en el ámbitos de Suelos – Aguas, es de vital importancia de saber cómo aprovechar el uso racional del agua para los campos agrícolas.

Los recursos hídricos existentes en nuestro país destinados al riego, por la falta de un buen sistema del mismo que optimize este elemento vital es desperdiciado, llegando a ser utilizado por la planta solo un 45% (Fuente: FAO 1994) del total de agua suministrada al cultivo y distribuida dentro los sistemas de riego tradicionales.













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